KARLA BETANZOS

KARLA BETANZOS

COO CATORCE, LCC

Nacida en el ya extinto Distrito Federal, llegue a este mundo un 20 de noviembre de 1982. Yo creo que soy producto de un buen 14 de febrero entre Rosa y Víctor, mis papás. Norteña consanguínea, Revolucionaria por destino, Guerrerense por convicción, productora por decisión, repostera por diversión, escritora por pasión y comunicóloga por vocación, trato de vivir la vida al día. 

Tengo una gran destreza para las ventas. Siendo hija mayor, primera nieta, primera sobrina, obviamente tienes un reinado de consentimiento hasta que llegó mi primera hermana… de ahí dos más y adiós a la consentida. Aunque debo decir que gracias a ese sentido de independencia que he tenido desde pequeña, es que he vivido con la mentalidad de que todo al menos una vez debo intentarlo. Sobreviviente del Bullying, vivo con la firmeza de que no hay un solo insulto que pueda lastimarme. No creo en el arrepentimiento ni en la conformidad. Digo las cosas como son. Mis amigos son pocos, contados, pero los mejores que puedo tener. Demasiado entregada a todo.

Soy fan del conocimiento empírico y odio todo lo que tenga que ver con superación personal o grupos de autoayuda (simplemente no puedo concebir que permitas que alguien más te diga qué hacer con tu vida). En la vida hay de dos sopas: o te dejas caer, o te sacudes y le sigues. Ah! Odio el hígado encebollado. Estudie la carrera de Comunicación después de haber estudiado 3 años en 3 diferentes universidades. Originalmente mi meta era estudiar medicina, pero no se pudo. Estudie 1 año en ciencias químicas, 1 año en economía y 1 año en letras inglesas, hasta que llegue a la UACOM y me di cuenta que efectivamente, ser comunicóloga era lo mío. Aunque debí de haberme dado cuenta cuando me salía de mi casa a las 5:30 am para ir al programa de radio de un amigo.

Hasta que me dejo conducirlo, yo simplemente era meramente una espectadora. Amo producir, reflejar tus sueños en una pantalla o en un escrito, no tiene precio. Aunque si necesito una buena dosis de desestres, mi cocina es mi vicio. Cocino, horneo, creo, experimento y demás y todo lo hago con gran placer. Así nace Cookieland, mi casa repostera. Entre eso y ser CM de 18 diferentes páginas en la red, así como ser godín de medio tiempo, me queda poco tiempo para uno de mis vicios compartidos: VIAJAR. Lo he decidido, después de mi último viaje, me embarazo.

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